La paz no se impone a cualquier precio, señor Savater
19/05/2010
Fernando Savater escribe este domingo ¿Ciudadanos o santos? en defensa del Plan de Educación para la Paz arremetiendo contra los padres objetores a Educación para la Ciudadanía a quienes nos acusa de sostener “que la transmisión de los valores morales que atañen al civismo es competencia exclusiva de los padres“. Llega, incluso, a aventurar que “quienes sostienen la competencia exclusiva de los padres en esta materia son quienes niegan con mayor vehemencia que las niñas puedan cubrirse con el ‘hiyab’ por obediencia a las creencias familiares o que niños de cinco o seis años puedan exhibirse con pegatinas a favor de los presos etarras que les han puesto en el babero sus papás“. Pretende demostrar con esta supuesta contradicción la “irracionalidad” del planteamiento objetor.











Lo advirtieron quienes se oponen a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, tal como está configurada. EpC se convertiría en arma de los gobiernos para adoctrinar en lugar de enseñar las normas de obligado cumplimiento en un sistema democrático. El Plan de Educación para la Paz es tan específico que levanta ampollas en filas nacionalistas, y si vuelven al poder cambiarán el enfoque, y nuestros hijos tendrán que poner al otro lado de la balanza, como si fueran la cara y la cruz de un conflicto histórico y político, que hay asesinados por ETA pero también del Batallón Vasco Español, GAL o en fosas de la guerra civil, tal como escribe el Sr. Esnal (DV 29/04/10). La asignatura se convierte así en adoctrinamiento sobre el llamado conflicto vasco y, dependiendo de la oportunidad política del momento, dirá una u otra cosa. Un desastre. Para educar a ciudadanos sanos basta con enseñar radicalmente el principio básico de la moral objetiva: no matarás, sin matices. Y punto. Lo demás será convertir el «no matarás» en un concepto relativo y matizable según la ideología mayoritaria del momento. Señores políticos: si quieren hacer algo efectivo, revisen los manuales de Hizkuntza y Gizarte, que es su competencia. De educar en el bien y el mal ya nos encargamos los padres, que sabemos discernir en materia moral. Y el que no quiera hacerlo, tiene como límite la ley.
El conflicto por la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) ha llegado ya a Estrasburgo. Un centenar de familias ha presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la primera demanda contra España por incluir esta asignatura como obligatoria, apelando a la supuesta vulneración de sus derechos fundamentales.




Plantilla para presentar la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía